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Élites discriminadas (Sobre el poder de las mujeres)
Por Josefina Hernández Téllez
Periodista, investigadora en estudios de género, profesora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH)y la UNAM, y responsable del grupo de investigación de Género y Comunicación de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC).
¿Tienen las mujeres de hoy poder real? ¿Cómo llegan o qué hacen las mujeres para acceder al poder? ¿Si tienen poder cómo lo ejercen?
Estas preguntas son clave para comprender la forma en que las mujeres públicas de hoy se desempeñan en la élite política, laboral y educativa, y que María Antonia García de León explica en su libro Élites discriminadas (Sobre el poder de las mujeres)* .
De acuerdo con esta autora, no obstante que en la actualidad las mujeres participan en todos los ámbitos y áreas, y esto nos hace creer que hemos alcanzado la igualdad de oportunidades, lo cierto es que hoy es sólo un espejismo social que encubre la paradoja de "conquista y regresión, de coexistencia de prácticas sociales en un sentido y prácticas sociales en otro totalmente opuesto que destruyen y atenúan los efectos de las primeras. Tejer y destejer, sin estar nunca terminado el velo, como cuenta el mito. De este modo, la publicidad y en general los media destruyen (‘destejen') la igualdad formal de género que propugna el Estado; la institución familiar suele deshacer por la socialización sexista de los hijos en su esfera privada (incontrolable) la igualdad de género que la institución escolar se esfuerza por llevar a la práctica a través de la coeducación y otras medidas; se produce el efecto en los más diversos ámbitos."
En esta realidad María Antonia García de León revela que las mujeres que acceden al poder son élite, pero elite discriminada porque han de cumplir reglas sociales para ejercer su poder y "dado el hecho generalizado de la dominación masculina, es lógico que este fenómeno de unas élites femeninas discriminadas, sea un fenómeno amplio, no connotado de localismo."
Para demostrarlo ella alude al nuevo discurso que la sociedad está tejiendo en torno a la doble jornada que el feminismo analizó y denunció, es decir, el doble papel que debe jugar hoy la mujer en el hogar y el trabajo, y que la hacen sobrecargarse de trabajo y obligaciones.
De aquí otra realidad: "las mujeres somos aquello que los hombres nos dejan ser (vr.gr. las áreas laborales de las que ellos desertan) y tenemos las migajas de poder que ellos nos dejan, y ello tras una pertinaz presión social por nuestra parte."
Y en esta afirmación nos ofrece su obra en tres partes para demostrarlo: Trece claves para un debate sobre el género, Mujeres en minoría (Macrosociología del poder femenino) y Estudios de caso (Microsociología del poder femenino) .
De esta forma, concluye que vivimos en una máxima de las democracias occidentales "el famoso 'todo para el pueblo, pero sin el pueblo' o, lo que es igual: todo para las mujeres pero sin las mujeres", avalado, ocultado y matizado por "unos sistemas en los que las imágenes sociales son tan poderosas como la realidad".
Texto para pensar, reflexionar y hasta disentir. En suma, provocador y necesario para evaluar el papel que desempeñamos las mujeres, de a pie y las de élite, en este contexto actual de imaginarios y paradojas femeninas versus políticas concretas y realidades adversas; todo, además, aderezado por un contexto nacional de urgencias económicas, prioridades ante la inseguridad y descomposición social.
* Élites discriminadas (Sobre el poder de las mujeres). María Antonia García de León, Anthropos, Bogotá, Colombia, 1994.