Cáncer de mama: un día a la vez
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Foto: Cortesía de María Esther Espinosa C.
Por María Esther Espinosa Calderón
Hace 15 años Griselda, mi hermana, la más pequeña de los ocho volvió a nacer. Entró a quirófano para una mastectomía el 30 de marzo de 2011. Con sutiliza alguien le dijo: “te quitaron una parte de tu cuerpo para darte vida. Un seno no te hace más mujer”.
Hace 15 años Griselda, mi hermana, la más pequeña de los ocho volvió a nacer. Entró a quirófano para una mastectomía el 30 de marzo de 2011. Desde el diagnóstico de cáncer de seno, vivió días terribles, con incertidumbre, con miedo, sin saber qué hacer, sin recursos económicos y sin seguridad social. El apoyo de mi madre (QEPD), de la familia: hermanas, hermanos, sobrinas, sobrinos, primas, primos, de su suegra Marina, de su cuñada Martha, de su comadre Rosa y de amistades fue muy valioso. Se juntó el dinero para la operación. Vendría la convalecencia, sufría al verse sin uno de sus senos. Con sutiliza alguien le dijo: “te quitaron una parte de tu cuerpo para darte vida. Un seno no te hace más mujer”.
En su proceso de recuperación antes del tratamiento de quimioterapia y después de radioterapia, la solidaridad de Rafael su marido, que se regresó de Estados Unidos para estar a su lado, fue muy importante. Quería su apapacho y él ahí estaba como estaban su hija y su hijo. Cuando se le cayó el pelo, llamaron a una persona para que los rapara. Estuvieron a su lado al igual que Karina su hija, quien no paraba, días tremendos también para ella, no podía descuidar su trabajo y menos a su mamá.
Amalia, quien trabajaba en el IMSS, le ayudó para adquirir un seguro social facultativo para seguir con su tratamiento. Al poco tiempo de su regreso, su marido consiguió trabajo y continuó asegurada, se sigue atendiendo en el IMSS, le dieron su remisión, no deja de asistir a sus visitas médicas. Hace 15 años, casi toda la familia (que no es pequeña) estaba en la sala del hospital esperando que saliera el doctor para dar el parte médico. Mi madre y mis tías sentadas con su bastón al lado, mi tío Juan con su bordón (también) y su bombín. Era una imagen tierna y de solidaridad. Pasando el peligro, vacilábamos con las primas y primos, les pusimos: “las bastoneras y el señor del bombín”. De ese grupo solo queda mi tía China. Quince años, mi hermana y la familia le damos gracias a Dios y a la vida por superar esa terrible enfermedad que da miedo y de la cual nadie estamos exentos: cáncer. Mi hermana perdió un seno, un año antes mi sobrina Brenda, años atrás mi tía Nacha, quien murió a los 90 años, de otra enfermedad, después de 30 de su mastectomía. Mujeres valientes. Felicidades Gris por tu lucha. Recuerda que por y para algo estás aquí, dando la batalla que cada despertar es maravilloso, a vivirlo y disfrutarlo al máximo, con sus buenos y malos momentos, para eso peleaste, la vida te dio otra oportunidad y dos hermosos premios: tus nietas, Alexa y Zoemy. Sin olvidar tu estrella más brillante que te cuida y te cuidó en el proceso de tu enfermedad, desde donde está: tu pequeña y bella Perlita. Te quiero y a vivir intensamente un día a la vez, que es único e irrepetible.
De acuerdo con la fundación CIMA, el cáncer de mama es la principal causa de muerte en mujeres en México, con más de 30,000 nuevos casos anuales. Se registran alrededor de 8,000 muertes al año. La mayoría se detectan en etapas tardías,
“En 2022 en México se registraron 8,195 muertes, cada día mueren alrededor de 18 mujeres por cáncer de mama, solo 1 de cada 3 es diagnosticada en etapas tempranas. Entre el 75% y 85% de los casos podrían ser curables si se detectan a tiempo y son tratados adecuadamente. La autoexploración es muy importante 1 vez al mes, así como realizarse un chequeo médico anual a partir de los 25 años; una mastografía cada año a partir de los 40 años. [1]
En octubre se lleva a cabo, en diferentes países el “Mes de Sensibilización del Cáncer de Mama”, aumentando la atención y el apoyo prestados a la concientización, detección temprana, tratamiento y cuidados paliativos. Se invita a portar un listón o moño rosa, que es el símbolo internacional usado por personas, compañías y organizaciones que se comprometen a crear conciencia sobre el cáncer de mama y mostrar apoyo moral a las mujeres con esta enfermedad. El primer listón o lazo rosa fue utilizado en el otoño de 1991, cuando la Fundación Susan G. Komen los obsequió a los participantes de una carrera en la ciudad de Nueva York, en alusión a los sobrevivientes del cáncer de mama. A partir de dicho evento se utiliza el símbolo color rosa, y se deriva del listón rojo relacionado con la concientización del SIDA.[2] .
Fuentes
[1] https://www.cimafundacion.org/sobre-el-cancer-de-mama consultado el 6 de marzo de 2026
[2] https://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/cancer-mama, consultado 6 de marzo de 2026

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