Muerte en la soledad. El abandono de la persona adulta mayor

Foto: Vannia Ruiz Vertti/MujeresNet

Por Georgina Ligeia Rodríguez Gallardo

 

La sobrevalorización de la juventud, la no convivencia familiar, la actividad laboral, el proceso de individualización y la ya conocida excusa de la falta de espacio y tiempo, son algunas de las causas de este fenómeno social.



Desde hace algunos años en el mundo se ha dado el fenómeno de personas adultas mayores que mueren en la soledad -la mayoría de los casos hombres- tristemente pueden pasar días, semanas, meses y en ocasiones años hasta que descubren que falleció en su hogar y nadie se preocupó por su ausencia. Nadie. Esto también abre la necesidad de analizar el abandono al hombre adulto mayor, que se puede deber a la carencia de vínculos de los hombres con sus hijos/as y nietos/as durante las diferentes etapas de la familia. La mujer al ser más apegada tiene menor -no nula- posibilidad de pasar una vejez en la soledad.

¿Cuál es el panorama mundial? Desde la década de los 80 este fenómeno empieza a ser noticia y algunos países iniciaron con acciones y programas para su atención. En España dada la frecuencia e incremento de los casos se implementaron programas para ayuda y asistencia de personas adultas mayores. En Japón a este fenómeno se le llama  kodokushi[1], en Corea del Sur godoksa[2], en Inglaterra se dieron a la tarea de identificar cuándo se encuentran en la soledad, al igual que en Holanda y así se han ido sumando país por país. En México cada vez son más los casos de muerte solitaria; es cierto que desde hace unos años se han puesto en marcha operativos de identificación, salvaguarda de las personas adultas mayores ya que se son frecuentes los casos de violencia y despojo de sus bienes. Sin embargo no se ha generado una acción para custodia de personas adultas mayores en soledad y agreguemos en abandono.

Los casos siguen ocurriendo, a lo que se suma la tendencia de incremento del suicidio en personas de más de 60 años, “para no ser una carga”, “para no ser un estorbo”.

Algunos estados realizaron modificaciones a su Código Civil para hacer obligatoria la penalización en caso de no responsabilizarse de la atención de los familiares de las personas adultas mayores o con alguna discapacidad, esto se debe de ampliar y cubrir a todos los estados del país. Sin embargo los casos siguen ocurriendo, a lo que se suma la tendencia de incremento del suicidio en personas de más de 60 años, “para no ser una carga”, “para no ser un estorbo”.

Como mencionaba este fenómeno se ha identificado desde 1980 principalmente en países orientales y europeos. En nuestro país no se tomaron las previsiones necesarias y estos casos ya han empezado a ocurrir día a día. Las estadísticas no son claras pero para tener idea del futuro que amenaza a nuestras personas adultas mayores y a cada uno de nosotros, en México según datos de INEGI de 2015, es el 5% de la población total, pero las tendencias dan cuenta de un incremento importante. A continuación algunos datos de diferentes países que marcan camino a México.

 “Según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar nipón, en 2013 3,700 personas murieron solas, aunque según los cálculos del NLI Research Institute la cifra asciende a 30,000. Son los conocidos como ‘kodokushi’, término acuñado en los años 80 que se popularizó durante la década siguiente, debido a la crisis económica experimentada en el país oriental, cuya cultura ‘gaman’ (“soportar lo insoportable con paciencia y dignidad”) hace que buscar auxilio no esté bien visto.” (El Confidencial, 19-07-2018)

En España se ha incrementado la práctica de abandonarlos en los hospitales, se trata de personas adultas mayores de más de 70 años, simplemente los ingresan por algún problema médico menor o mayor y se retiran.

“La sala de Urgencias del Hospital General de La Palma se ha convertido en un lugar utilizado por familiares que abandonan a sus mayores cuando les resultan un estorbo en casa. Allí los dejan para no volver por ellos. En el centro hay ahora cuatro ancianos en esa situación, aunque la media habitual oscila entre los 10 y 20.” (El País, 31-03-2018)

Las razones de este fenómeno de abandono y alejamiento de los familiares son diversas: el incremento de la esperanza de vida, los cambios en la familia, el gran desapego entre sus miembros, la valorización -errada- de la juventud y las actividades propias de esta etapa de la vida, el uso del tiempo libre destinado a la diversión y entrenamiento no a la convivencia familiar, la actividad laboral y la peor excusa, la falta de espacio y tiempo. Lastimosamente son características de la vida moderna y urbana y de una avasalladora occidentalización que se resume en el incremento del proceso de individualización. En algunos países orientales se ha dado un incremento a la decisión de vivir solo. En España un tuit del juez Joaquim Bosch Grau -después de repetidos casos- lanza una alerta:

“Cada vez me pasa más, como juez de guardia, encontrarme con cadáveres de ancianos que llevan muchos días, en avanzado estado de descomposición. No sé si está fallando la intervención social o los lazos familiares. Pero indica el tipo de sociedad hacia el que nos dirigimos.”  (El Confidencial, 19-07-2018)

En Inglaterra tomaron medidas ya que la mitad de las personas adultas mayores de más de 75 años de edad viven solos, se estima 9 millones de personas, por esta razón se creó el Ministerio de la Soledad. Por su parte en Corea del Sur se pusieron en marcha grupos vecinales para que visiten a las personas que viven solas, así como la colocación de detectores de movimiento al interior de los hogares de personas adultas mayores solas.

En China, en 2013 se realiza una modificación a la Ley de Protección de los Derechos y los Intereses de los Adultos Mayores, en que se obliga a los hijos/as a visitar a sus padres/madres mayores de 60 años con la posibilidad de ser demandados, multados o bien con pena de cárcel si no lo hacen. La modificación señala: “Los hijos de padres mayores de 60 años deben de visitar a sus padres frecuentemente y asegurar sus necesidades financieras y espirituales”. (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 03/07/2013)

En México se han generado políticas de cuidado de la persona adulta mayor desde hace unos 12 años con Casas de Día para el cuidado de las personas adultas mayores a cargo de los diferentes niveles de gobierno que operan como guardería; se deja por la mañana a la persona adulta mayor funcional y se le recoge por la tarde, se brindan actividades recreativas y alimentos. También se han incrementado los asilos principalmente particulares o de asociaciones civiles[3]. En México -si bien cada vez menos- se mantiene la práctica de que un miembro de la familia -principalmente mujer- se responsabilice del cuidado de la persona adulta mayor, permaneciendo en casa para el cuidado. Si bien, la posibilidad de sufrir maltrato al interior del hogar se incrementa tanto para el/la cuidador/a como para la persona adulta mayor.

El que la persona adulta mayor sea funcional garantiza una calidad de vida tanto para ella misma como para el resto de la familia. Y por supuesto evitar la inercia del creciente proceso de individualización occidental que nos arrastra…

Una de las medidas que deben de tomarse es el trabajar en la responsabilidad de todos/as los miembros de la familia para con las personas adultas mayores. Esto no se puede hacer de la noche a la mañana, es un trabajo de generaciones; la convivencia debe de incrementarse, así como trabajar en el rescate de la valorización de las personas de más de 60 años.

Finalmente estamos fincando nuestro futuro, el ser personas funcionales a partir del autocuidado desde la juventud tanto de los alimentos consumidos como la práctica de ejercicio físico y mental que permitan mantener la funcionalidad lo más posible. El que la persona adulta mayor sea funcional garantiza una calidad de vida tanto para ella misma como para el resto de la familia. Y por supuesto evitar la inercia del creciente proceso de individualización occidental que nos arrastra, en algún momento tenemos que frenar esto y rescatar a la familia y a la comunidad. Esto es más complicado, hasta ahora no hemos podido evitar la cultura de la occidentalización en otros temas (moda, alimentación, diversión, consumismo, suicidio, por mencionar algunos) pero pongamos manos a la obra trabajando desde la familia, a fin de rescatar los lazos, respeto y finalmente afecto que entre todos los integrantes de la familia nos debemos.

Notas:

[1] Muerte solitaria.

[2] No se localiza la traducción, sin embargo se aplica a las personas adultas mayores que mueren en la soledad.

[3] Algunos estudios indican que las condiciones de atención, cuidado e higiene no son las mejores. Urge un proceso de vigilancia y regularización que garantice el bienestar de este sector, sin importar si son asistenciales o privadas (de pago).

Fuentes:

20 minutos. Recuperado de https://www.20minutos.es/noticia/3218108/0/ancianos-mueren-solos-creciente-fenomeno-espana/  Consultado el 21/11/2019.

Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Recuperado de https://www.bcn.cl/observatorio/asiapacifico/noticias/china-ley-obligacion-visita-padres-adultos-mayores Consultado el 21/11/2019.

El Confidencial. Recuperado de https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-07-19/miles-mueren-solas-ano-negocios-benefician_1594349/   Consultado el 21/11/2019.

El País. Recuperado de https://elpais.com/politica/2018/03/26/diario_de_espana/1522092904_996135.html consultado 21/11/2019 Consultado el 21/11/2019.

Hankyoreh. Recuperado de http://english.hani.co.kr/arti/english_edition/e_national/836589.html  Consultado el 21/11/2019.

 

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