2023 Alma M. Oceguera Rodríguez Columna Invitada 

Retos actuales del feminismo

Foto: Gabriela Martínez/MujeresNet

Por Alma M. Oceguera Rodríguez


La nueva línea política es priorizar el acto de la violencia desde la experiencia “individualista”, “subjetiva” y “sentida” y no desde la violencia estructural y sistémica basada en el sexo que es lo que nos oprime a las mujeres.  Y con ese enfoque se reiteran las iniciativas de desaparecer institutos de las mujeres y convertirlos en institutos de la inclusión y diversidad sexual, como ya está sucediendo en varias entidades del país.


La destacada jurista internacional Alda Facio, en un extraordinario y detallado artículo recientemente publicado en este espacio[1], nos recordaba que este 25 de junio de 2023 se han cumplido tan sólo 30 años de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, en Viena, 1993, de que las mujeres adquirimos el estatus de ciudadanas, de humanas. Facio desmenuza su importancia histórica y sus repercusiones, enumera las voces múltiples de miles de mujeres de todo el mundo, sus experiencias, logros, sus sinergias feministas, así como los instrumentos y mecanismos que se fueron construyendo y consolidando para alcanzar los avances actuales de las demandas de las mujeres. Sin embargo, con abierta preocupación nos advierte que: “Estamos a punto de que nos devuelvan a los tiempos en que (las mujeres) no existíamos en el derecho de derechos humanos”. [2]

Esta circunstancia insólita tan trascendental y tan desconocida en el mundo ocurrida en Viena, ni siquiera ha sido conmemorada por los gobiernos del mundo mucho menos celebrada por las instituciones que tienen como principal objetivo garantizar los avances de las mujeres, seguramente porque la nueva línea política es priorizar el acto de la violencia desde la experiencia “individualista”, “subjetiva” y “sentida” y no desde la violencia estructural y sistémica basada en el sexo que es lo que nos oprime a las mujeres.  Y con ese enfoque se reiteran las iniciativas de desaparecer institutos de las mujeres y convertirlos en institutos de la inclusión y diversidad sexual, como ya está sucediendo en varias entidades del país.

Hace 40 años, en casi todo el mundo, proliferaron experimentos de diferentes universidades, así como investigaciones de estudios feministas y organizaciones feministas que demostraban como la educación y pedagogía androcéntricas promovían y reproducían los estereotipos sexuales en los contenidos de los libros de textos educativos dirigidos a niñas, niños y adolescentes e incluso de niveles superiores, que fortalecían los mitos de los sistemas de creencias que normalizaban las relaciones de desigualdad entre mujeres y hombres.

En las investigaciones feministas se encontró que una gran población infantil identificaba a la genialidad y las habilidades como algo masculino y por tanto, las niñas de tercero y cuarto grado de primaria llegaban a expresar que “cuando fueran grandes querían ser hombres”, para aparecer también en los libros de texto de historia, en los medios de comunicación, las películas, etcétera ya que veían que sólo los hombres eran los que destacaban, los que podían jugar, hacer lo que querían sin que se les llamara la atención si se ensuciaban o castigara por ello.

En realidad, no es que querían tener el aparato reproductor de los hombres, sino que el deseo era, ejercer el poder y los privilegios que se obtienen y mantienen a lo largo de toda la vida por el simple hecho de nacer hombres.

En un poemario, en 1986, la escritora y poeta Rosa María Roffiel, escribió el poema: “Quise ser hombre”. Este sentir no involucraba el interés por la anatomía o el aparato reproductor masculino, sino que develaba la misma visión patriarcal del imperio masculino en las relaciones sexistas amorosas entre mujeres y hombres.

Hoy en día, bajo los criterios y parámetros queer transgeneristas, estos sentires de aquellas niñas, adolescentes y mujeres adultas serían totalmente mal interpretados y conducidos posiblemente por autoridades educativas y sanitarias, hacia una vía de representación totalmente fuera de foco: cirugía y hormonas para modificar su cuerpo, lo que nombran como: un “cambio de sexo”. Esto último, injustamente ha estado ocurriendo, de acuerdo con testimonios en redes y demandas contra hospitales por inducir a jóvenes adolescentes a “cambiar de sexo”. Existen jóvenes que están destransicionando, es decir, revertiendo o deteniendo el cambio que buscaron conseguir, como la eliminación de una parte del cuerpo. Sin embargo, son cambios irreversibles y sus intentos a la transformación original también dejan graves secuelas físicas y psicológicas.

…no es que querían tener el aparato reproductor de los hombres, sino que el deseo era, ejercer el poder y los privilegios que se obtienen y mantienen a lo largo de toda la vida por el simple hecho de nacer hombres… Hoy en día, bajo los criterios y parámetros queer transgeneristas, estos sentires de aquellas niñas, adolescentes y mujeres adultas serían totalmente mal interpretados…

En estos años, con el avance de la ideología queer transgenerista, algunos países, como España, que cuenta con diversos centros educativos que imparten con la propuesta pedagógica de formación y educación basada en la igualdad para ambos sexos y la erradicación del androcentrismo, han denunciado y alertado sobre los peligros del cambio de paradigma que se está intentando imponer en el mundo a través de la educación desde temprana edad al introducir informaciones anticientíficas y acientíficas, negando principios científicos, como de que el sexo no existe, pero si el género y la identidad de género.

Así, también en México varias instituciones se encuentran promoviendo una serie de iniciativas que atentan contra la ciencia misma, utilizando afirmaciones falsas que derivan de las famosas “leyes transgeneristas” que defienden un “género sentido” para posibilitar la supuesta conversión de los hombres en mujeres. O bien, intentar borrar las categorías de “sexo” y “mujer” de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para sustituirla por “persona”, “persona gestante”, “persona vulvoportante”, “menstruante”, “lactante” o simplemente “cis”.

Las leyes y marcos normativos para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y leyes de igualdad entre mujeres y hombres están siendo modificados por grupos antiderechos de la derecha pero paradójicamente, sobre todo, por parte de la izquierda neoliberal progresista e inclusivista, manipulando jurídicamente los conceptos de “sexo”, “género” e “identidad de género” como si se tratara de lo mismo o avanzando en la eliminación de la categoría “sexo” y enalteciendo y defendiendo las prácticas y estereotipos sexuales que justamente el feminismo político desde su origen ha rechazado.

Amplios sectores del orbe han creído la falacia del neoliberalismo patriarcal, de que es “algo transgresor cambiar de sexo”.  Esta idea, afirma Amelia Valcárcel, “es un problema ético de consecuencias terribles: no se puede mentir, no se puede cambiar de sexo”.

Es imperativo comprender las formas en que a las mujeres se nos está borrando permanentemente y cómo institucionalmente niegan que lo están haciendo.

Asimismo, se está utilizando desde la línea queer transgenerista, por ejemplo, la noción de violencia política de género, impulsada por las feministas contra las mismas mujeres feministas cuando afirman que un cuerpo biológico masculino nunca podrá ser mujer. Hay explicaciones claras bien informadas[3] desde el ámbito científico biológico, filosófico, antropológico, etnológico, normativo y ninguna hasta hoy en México, ha incidido en el gobierno federal. Está convencido de que su política neoliberal patriarcal queer transgenerista inclusivista y del borrado jurídico de las mujeres es la correcta.

Nadie imaginó que el siglo XXI fuera a convertirse en el siglo de la santa inqueersición contra las feministas abolicionistas. La activista e ideóloga del movimiento lésbico feminista en México, Yan María Yaoyólotl, fue la primera en denunciar públicamente la elaboración de una lista internacional que circulaba en redes y contenía datos personales de feministas abolicionistas, con el objetivo de replicar la práctica de la cacería de brujas posmoderna [4].

Es imperativo comprender las formas en que a las mujeres se nos está borrando permanentemente y cómo institucionalmente niegan que lo están haciendo… Nadie imaginó que el siglo XXI fuera a convertirse en el siglo de la santa inqueersición contra las feministas abolicionistas.

Las nuevas generaciones quizá no tienen muy claro lo que está sucediendo, dado que existe una embestida internacional de adoctrinamiento en medios, radio, cine, tv., con contenidos del queer transgenerismo donde se normalizan los retrocesos a los derechos humanos de las mujeres y la intención deliberada de adjudicar a la identidad de género un origen feminista, que no tiene sino todo lo contrario. Ser mujer no es un sentimiento ni una emoción ni la reproducción de estereotipos sexuales. Ser mujer es una realidad y condición tangibles que nos cruza por cada célula y espacio de nuestra vida, desde el nacimiento hasta el último día de nuestra vida.

Una gran población mundial, especialmente de las jóvenes generaciones han sido obnubiladas con el discurso queer transgenerista y quizá no conocen sobre los procesos de hace escasos años en que se nos reconoció como humanas a las mujeres y lo que ello significa. Alda Facio nos advierte que, con la eliminación de la categoría “sexo”, las mujeres quedaríamos totalmente desprotegidas de muchas de las formas más graves de violencia y discriminación y por tanto inhabilitadas para argumentar las diferentes necesidades que cada una de ellas implica.

Alicia Miyares nos ilustra en su brillante libro “Distopías patriarcales” sobre el conflicto de la bandera queer transgenerista de ocupar todos los espacios de las mujeres, sin distinción, desde los baños públicos para mujeres y niñas, las cárceles de mujeres, las competencias deportivas, culturales, etcétera, señalando lo grave de vulnerar los espacios destinados sólo para mujeres. Justamente como ya sucedió en México en la cárcel de mujeres del Centro Penitenciario y de Reinserción Social, de Chalco.

Por ello, feministas de la Women’s Declaration International, (WDI) de México, se manifestaron hace unos días afuera del Centro Penitenciario, debido a la violación de una interna por un hombre transfemenino que fue ubicado en su celda.[5]

De acuerdo a investigaciones dadas a conocer por la propia Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, el agresor, ya contaba previamente con quejas de conductas indebidas y probable acoso sexual. La decisión para abordar este caso y corregir lo ocurrido dada por la propia comisión, fue un taller de perspectiva de género.

Resulta evidente el desinterés y la inexistencia de protocolos de actuación para la prevención y atención de las denuncias de las internas apegadas a las leyes de nuestro país o a los estándares básicos de normas internacionales para salvaguardar la vida y seguridad de las mujeres en los centros penitenciarios.

La población más pobre de los pobres, son las mujeres pobres. La población más abandonada, son las mujeres reclusas.

Comprobamos que las políticas públicas y justicia mexicanas que garantizan los derechos humanos de las mujeres están secuestradas por la línea del transactivismo y generismo queer, por la política de la austeridad republicana, la eliminación de algunos programas para las mujeres y por los actos de evidente censura, agresión y persecución a activistas, escritoras, investigadoras, defensoras feministas de derechos humanos, entre otras.

Parafraseando uno de los brillantes artículos semanales de Gudelia Delgado: “Mientras las autoridades voltean hacia otro lado, criminalizan a las víctimas y victimizan a los violadores, percíbanse como se perciban, a nosotras sólo nos queda alzar la voz para exigir que pongan freno a este delirio colectivo. Por increíble que parezca, debemos repetir en todo tiempo y lugar una verdad que a los transgeneristas les desnuda y enfurece: los hombres nunca serán mujeres.”[6].

Notas:

[1] Facio, Alda, «‘Backlash’ contra la categoría de humanas, a 30 años de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos en Viena», MujeresNet.info, consultado el 29  de agosto de 2023: https://mujeresnet.info/2023/07/backlash-contra-la-categoria-de-mujeres-humanas-a-30-anos-de-la-conferencia-mundial-sobre-derechos-humanos-en-viena.html/

[2] Íbid.

[3] La escritora Laura Lecuona ofrece un libro con un abordaje prolífico, con extensas referencias que permiten profundizar de manera seria en el tema: “Cuando lo trans no es transgresor. Mentiras y peligros de la identidad de género”. Puedes comprarlo solicitándolo en: disentirnoesodio@gmail.com

Igualmente puede ser del interés de ustedes las siguientes jornadas abolicionistas, sobre el discurso de las “infancias trans”: 1er sesión: https://fb.watch/ehKAURNLsW/        2da sesión: https://fb.watch/eiEbeYgTlQ/
Y sobre el borrado de las mujeres: 1er sesión: https://fb.watch/e-Tx7P6xo5/     2da sesión: https://fb.watch/f0LxctnBw3/

[4] Yaoyólotl, Yan María; «La lista de Himmler: Careaga-Ayala o la Caza de brujas posmoderna». Disponible en https://tribunafeminista.org/2022/05/la-caza-de-brujas-posmoderna-en-la-lista-de-himmler-de-careaga-ayala/

[5] El Universal, “Feministas piden justicia para interna violada por trans en penal de Chalco”, consultado el 28 de agosto de 2023: https://www.eluniversal.com.mx/edomex/feministas-piden-justica-para-interna-violada-por-trans-en-penal-de-chalco/

[6] Delgado, Gudelia; Revista Magisterio, “¿Qué hace un hombre en la cárcel de mujeres?”. Disponible en https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=pfbid02kyG8HwMQsx2FKQuJ1sRnKfZrrSJcKzP65HKU3L8wrSc9K1FMJxdKykBJD18AHRZRl&id=100063767943054&mibextid=qC1gEa

 

 

 

 

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