Foto: France24.com

Por Brenda Sánchez Ruiz

 

Esta pandemia ha puesto en evidencia que los asesinatos de mujeres nada tienen que ver con “su vestimenta” o “por salir a la calle a altas horas de la noche”.


A muchas personas nos ha tocado ver a una amiga o conocida que ha sufrido por acoso, secuestro, violación, o en el peor de los casos, que ha sido asesinada.

En el año 2019 hubo más de 10 mil feminicidios a nivel nacional; cuando no se daba aún a conocer esta famosa pandemia (COVID-19), se escuchaba decir que el motivo de tantos feminicidios era por la vestimenta de las mujeres, los asesinatos de mujeres se justificaban diciendo que era porque salían a la calle a altas horas de la noche o incluso porque llegaban a provocar a los hombres; pero esta pandemia ha puesto en evidencia que los motivos no son esos, y que no hay pretexto para que no se haga justicia.

El encierro obligatorio parece haber agravado las situaciones de violencia contra las mujeres. Desde el viernes 20 de marzo que el gobierno federal decretó el aislamiento social y obligatorio, cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) muestran que durante enero y febrero de este año hubo 632 crímenes contra mujeres, de los cuales 466 fueron clasificados como homicidios dolosos y 166 feminicidios. Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación, explicó que el estar toda la familia reunida en un solo lugar y las dificultades económicas que experimenten influirán en el aumento de violencia contra la mujer y menores de edad.

La entidad con más crímenes de este tipo en los primeros dos meses del año fue Guanajuato, con 83 casos, equivalentes al 17.8% del total de víctimas a nivel nacional. Le siguieron Estado de México, con 48; Michoacán, con 38; Jalisco, con 33; Chihuahua, con 31; Baja California, con 28; Guerrero, con 25; Oaxaca, con 24; y Veracruz, con 20.

La violación simple creció 6.7%, violación equiparada 10%, violencia intrafamiliar 18%, violencia de género distinta a la intrafamiliar 38% y corrupción de menores 33%.

Estos datos son a veces difíciles de creer, saber que hay mujeres que ni en su propia casa pueden estar seguras porque los mismos familiares pueden aprovechar cualquier momento para acosarte o hasta abusar de ti, que tu misma sangre te viole y luego te asesine.

Estos datos son a veces difíciles de creer, saber que hay mujeres que ni en su propia casa pueden estar seguras porque los mismos familiares pueden aprovechar cualquier momento para acosarte o hasta abusar de ti, que tu misma sangre te viole y luego te asesine es algo que desgraciadamente en México ya se ve como una noticia “normal”, y esto tiene que cambiar.

Muchas de estas mujeres que son violentadas en sus casas tienen miedo a dejar a su agresor, que en la mayoría de los casos es su pareja. En este país lamentablemente todavía hay gran cantidad de mujeres que no tienen un empleo remunerado y dependen -ella y sus hijos/as- de un hombre para vivir; o en caso de tomar la decisión de salirse de su casa, estas mujeres no tienen a dónde ir, pues aunque por fortuna hay refugios especialmente para mujeres que son violentadas, no resulta fácil romper con todo de la noche a la mañana.

Creo que es momento de hacer nosotras mismas un cambio y dejar el miedo a un lado, denunciar y, sobre todo, poner un alto desde el momento en que nos alzan la mano.

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