Cristina Pacheco y Elsa Medina: dos mujeres, dos trayectorias, Premio Nacional de Periodismo

Por Elvira Hernández Carballido

 

Por primera vez en la edición de este certamen, se da a conocer un empate en la categoría de trayectoria, reconocimiento muy merecido.



Por primera vez en la edición del Premio Nacional de Periodismo, respaldado por su consejo ciudadano desde 2001, se da a conocer un empate en la categoría de trayectoria. Las elegidas fueron Cristina Pacheco y Elsa Medina. El reconocimiento a cada una fue muy merecido, si revisamos su vida profesional, lo confirmaremos.

Cristina Pacheco

Cuando estudiaba la licenciatura, uno de los pocos referentes de mujeres periodistas que tuve en alguna clase fue Cristina Pacheco. Así, empecé a verla en canal 11 y observaba con atención su manera de expresarse, de entrevistar, de hablar con pasión y de mostrarnos la vida cotidiana de la ciudad de México.

Por eso, en 1983, mis amigas de la UNAM y yo fuimos a buscarla para hacerle una entrevista. Fue muy generosa, nosotras éramos unas aprendices del periodismo, y nos dio un espacio en su agenda. Llegamos y nos sentamos con ella frente a su escritorio. Mis compañeras de inmediato sacaron su grabadora, la mía se atoró en mi mochila y no pude sacarla al mismo tiempo que ellas. Y en eso, doña Pacheco que les llama la atención: “¿Cómo? Nunca se confíen de la grabadora. Nunca se aferren de ella. Escuchen a su entrevistado, busquen su mirada para ganarse su confianza, miren a los ojos mientras les responde. La grabadora es lo último que debe preocuparles. No graba las emociones ni las sensaciones, lo importante en toda entrevista”. Obviamente, ya no saqué mi grabadora, la lección quedó aprendida y desde entonces, lo primero que me preocupa es la persona que voy a entrevistar y el ambiente en torno a ella. Además, la charla con la admirada Cristina fue deliciosa, llena de anécdotas y amor por el periodismo. Desde entonces, es y será una de mis periodistas favoritas.

Es así como a lo largo de casi seis décadas, ella escribe y habla, narra y denuncia.

Por eso, ahora que he podido formar parte del jurado del Premio Nacional de Periodismo me he aferrado a proponerla por su trayectoria y en este 2019 ha sido reconocida. Brinca de alegría y ese mismo día de su elección, me pongo a escribir:

“Mi destino es escribir historias, ese destino me gusta, no me arrepiento de nada de lo que escribo…”, así lo aseguró Cristina Pacheco. Ella que sin más bases que su propia creatividad comenzó a colaborar con un seudónimo de hombre, ante lo extraño y quizá prohibido que todavía resultaba en 1962 que una mujer escribiera en una publicación periodística. Pero su compromiso y pasión fueron la fuerza para que poco a poco tuviera reconocimiento. Así empezó a escribir en Siempre! (1977) y otros espacios. En 1980 se integró a canal 11 donde creó el programa “Aquí nos tocó vivir”, donde daba voz a la gente de la vida cotidiana mexicana. Bien dijo Carlos Monsiváis sobre esta emisión: “Aquí nos tocó vivir- Aquí nos tocó atestiguar. Aquí nos tocó aplaudir y chiflar. Cristina Pacheco no deja barriada o sitio de encuentro sin visitar y sin interrogar con la felicidad que le procura la felicidad que va encontrando, y que cada vez más algo le debe, con ella no funcionan los imposibles”. Es así como a lo largo de casi seis décadas, ella escribe y habla, narra y denuncia. Ahí están sus libros como Sopita de fideo o Zona de desastre. Su columna tan leída en La Jornada, “Mar de historias”. Cristina Pacheco, nuestra periodista hoy reconocida por su trayectoria por el Premio Nacional de Periodismo 2018. Qué alegría.

Elsa Medina

Escribía yo en el suplemento DobleJornada cuando nuestra coordinadora, Sara Lovera, anunció con orgullo que la fotógrafa Elsa Medina había sido galardonada en el certamen “Mujeres vistas por mujeres” por una fotografía que ese mismo mes sería insertada en nuestra publicación. Nunca olvido la imagen: Mujeres campesinas que hacían un plantón, reclaman y lloran, se cubren sus rostros para ocultar su dolor. Y sus manos, qué manera de captarlas para ver el detalle de sus arrugas, del color de su piel, en ellas se delataba la pobreza y el trabajo, el dolor, la rabia, la impotencia. Desde ese momento palpé la magia de esa mirada experta y profesional, sensible y humana.

Tiempo después, otra foto llamaba mi atención en la primera plana del periódico La Jornada. Mujeres indígenas de Chiapas, sin más armas que sus propias manos, sin más fuerza que su total valentía, enredadas en sus rebozos y en sus trenzas, enfrentaban a los policías que querían invadir su comunidad. El rostro de ellas, indignado, orgulloso y conmovedor. Los gestos de ellos, los hombres con el escudo, sorprendidos, débiles pese a ser los que estaban armados. Otra vez, el crédito es de Elsa Medina. Su mirada ya tiene un estilo y un sello: la denuncia, la fuerza de las mujeres, la injusticia en un país herido.

En 2014 fue reconocida en el Festival Internacional de la Imagen (FINI) que organiza la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, donde se destacó que ella “aborda factores desde diversos escenarios sociales  buscando, siempre, influir en cada persona a través de sus fotografías”. Ese mes de mayo de 2014 fue muy grato poder saludarla y recordar con ella esa foto maravillosa que me permitió conocerla, admirarla, ir reconociendo su estilo y su compromiso, pero sobre todo su sensibilidad y pasión.

En cualquier semblanza, en todo texto que aborda su trabajo se reitera una y otra vez que es una de las mejores fotógrafas mexicanas.

Medina estudió Diseño Industrial en la Universidad Iberoamericana y después fue alumna de la Universidad de San Diego, lugar donde empezó a palpar la magia de la fotografía. Empezó a trabajar en el periódico El Sur de Guerrero y en 1986 formó parte del diario La Jornada. Ha participado en diversas exposiciones en escenarios nacionales e internacionales.

En cualquier semblanza, en todo texto que aborda su trabajo se reitera una y otra vez que es una de las mejores fotógrafas mexicanas. Ella ha posado su mirada en desiertos y terremotos, en tragedias y huracanes, esperanzas y desesperanzas, amor e ilusión, México en su vida cotidiana, México en sus latidos femeninos. En una entrevista, Elsa Medina declaró: “De pronto descubres imágenes que ya no te acordabas, la foto en ese sentido es como una biografía donde se va marcando la vida, se vuelve más interesante cuando te redescubres”. Elsa Medina, fotógrafa de compromiso, siempre captando imágenes con enfoque social y perspectiva crítica: “La fotografía es una herramienta de conocimiento. Si tú estas consciente que perteneces a un mundo, entonces tienes capacidad de cuestionarte todo”. Y gracias a su mirada, Elsa Medina invita siempre a que a través de sus imágenes no dejemos de cuestionarnos este México que seguimos amando.

Elsa Medina y Cristina Pacheco, dos periodistas con historia y que han hecho historia en el periodismo mexicano. Este 13 de diciembre recibieron su reconocimiento, Premio Nacional de Periodismo 2018.

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