El universo femenino y la empatía masculina

Por Adiel Martínez Hernández

 

Está demostrado el poder transformador que posee el arte en la sociedad. De ahí la importancia de narrativas cinematográficas con universo femenino pues brindan un sinnúmero de lecciones de vida.



El discurso cinematográfico destaca entre las expresiones artísticas porque mediante el lenguaje audiovisual construye historias y personajes que tienen el potencial de aproximarnos a realidades y subjetividades que pueden hacernos tomar conciencia de la complejidad y peculiaridad de la condición humana.

Muchos creadores y creadoras eligen este arte como medio para externalizar sus vivencias, su visión del mundo y, como ya comúnmente se dice, para exorcizar sus demonios. Cineastas han destacado por crear estilos muy personales de contar historias mediante la narrativa cinematográfica, incluso han creado corrientes discursivas que se han convertido en géneros y subgéneros fílmicos.

Uno de estos subgéneros es el llamado universo femenino que se distingue por contar historias de mujeres que se enfrentan a un determinado conflicto o nudo narrativo desde su propia condición femenina. Así, lo característico de estas tramas es que las mujeres tienen los roles protagónicos y la participación de personajes masculinos es mínima o a veces nula.

La adaptación al cine de las obras literarias Mujercitas y Tomates verdes fritos quizá sean los mejores ejemplos para identificar el universo femenino que se crea en una obra cinematográfica. Son más relevantes aquellas historias que han emergido de la inspiración del propio o propia cineasta y que ahora destacan entre las mejores obras del séptimo arte. Como las películas que ha realizado el director Pedro Almodóvar o la cineasta mexicana María Novaro.

La intención, más allá del entretenimiento a través de la comedia o el drama, es sensibilizarnos sobre las condiciones de inequidad social en que se encuentran las mujeres.

Actualmente nuevos directores se han sumado a esta tendencia narrativa aprovechando el auge de los nuevos formatos audiovisuales como las series y miniseries. Destacan también dos directores españoles conocidos como los Javis que han realizado una serie titulada Paquita Salas y el realizador mexicano Manolo Caro con varias películas y la serie La casa de la flores que pueden ser vistas en la plataforma Netflix.

La valía de estas producciones es que nos dan la posibilidad de adentrarnos en las diversas problemáticas que enfrentan las mujeres de la sociedad occidental actual y cómo las resuelven con sororidad. La intención, más allá del entretenimiento a través de la comedia o el drama, es sensibilizarnos sobre las condiciones de inequidad social en que se encuentran las mujeres.

El hecho de que los realizadores sean hombres nos muestra que existe una posibilidad de ser empáticos con dichas problemáticas y a su vez, tomar conciencia de la participación del rol masculino hegemónico como causante de las mismas.

Está demostrado el poder transformador que posee el arte en la sociedad. En ese sentido, considero fundamental para los públicos masculinos el consumir este tipo de historias con universo femenino pues brindan un sinnúmero de lecciones de vida que pueden cambiar la manera en que percibimos a las mujeres. Y también tomar conciencia de que es necesario cuestionar y modificar la forma en que interactuamos y nos vinculamos con ellas.

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