Foto: K. Fernanda Esquivel L./MujeresNet

Por Ana E. González Caballero
Licenciada en Psicología, con experiencia en el desarrollo e impartición de talleres y pláticas sobre género, prevención, sexualidad y promoción de la salud mental.

 

¿Personas “grinch” o amargadas por no disfrutar la navidad? Tal vez sus emociones están sufriendo un trastorno estacional.



La época navideña es una de las más esperadas por las personas, porque es una temporada en la que las familias se reúnen para festejar, para celebrar la paz, la unión y en donde todos llegan a la casa de los abuelos para disfrutar de una rica cena. También es una época llena de regalos, de amor, de solidaridad, de ser generoso y humilde, haciendo presencia de casi todos los valores; en general la navidad es felicidad.

Al final, esto es todo lo que se ha creado alrededor de la navidad, sin embargo, estos valores deberían de ser nuestro día a día, no sólo una vez al año; claro que es una temporada del año muy agradable, pero no para todas las personas es así.

Existe otra cara de la navidad, el otro lado que olvidamos o no lo vemos porque es algo que no estamos experimentando, pero hay personas que lo viven muy claramente; a diferencia de la época de amor, de unión, y de familia, está el otro lado donde tiene presencia la soledad, la tristeza, la falta de amor, de unión, y la depresión.

Existe algo que se llama depresión estacional, y son síntomas depresivos en ciertas épocas del año, es muy común que se presente en otoño y en invierno, justo en la época navideña, por eso encontramos a muchas personas que no les gusta esta temporada, y en ocasiones les llamamos “grinch” o amargadas por no disfrutar la navidad. Es algo que no entendemos, ¿cómo puede haber personas que no les guste esta época del año? Si se supone que es lo más increíble que existe, pues estás con tu familia; sin embargo, en efecto hay personas que no les gusta y prefieren no festejar.

Pero ¿qué encontramos detrás de estas personas “amargadas”? Seguramente hay una historia de vida, un momento de su vida que las marcó a tal grado de generarles depresión, probablemente fueron niñas o niños felices en espera de la navidad, emocionados por recibir regalos, pero ahora como adultos es todo lo contrario.

Uno de los principales factores son las pérdidas; la pérdida de algún ser querido, ya sea muerte o alejamiento; la pérdida de un amor, la pérdida de un trabajo, la pérdida de salud, etc. La pérdida es el precio que se paga por tener a alguien importante en tu vida, y no sólo alguien, también situaciones importantes que un día, de la nada, se van.

Existe algo que se llama depresión estacional, y son síntomas depresivos en ciertas épocas del año, es muy común que se presente en otoño y en invierno, justo en la época navideña.

La muerte de un ser querido es una de las causas más significativas por las que alguien podría padecer depresión, ya no tener cerca a esa persona con la que convivías, con la que pasabas horas platicando, con la que reías a carcajadas en la calle sin importar que la gente los viera extraño, incluso con la que te peleabas, y ahora es llegar a una cena navideña en donde ya no está esa persona, no está su olor, su voz, no queda más que el recuerdo.

También está la pérdida de un amor, el que haya acabado un noviazgo o un matrimonio, en donde probablemente ya había planes: qué iban a cenar, con quién la iban a pasar, y también lo único que queda es el recuerdo de años pasados, y no sólo recuerdos en torno de la navidad, sino recuerdos de toda la relación y lo que vivieron.

La pérdida de salud, de igual manera, es una de las situaciones más difíciles que puede vivir una persona, y no sólo la que tiene la enfermedad sino toda la familia. La misma enfermedad te va consumiendo y con ella las emociones, hasta el grado de perderle el sentido a la vida. ¿Quién querría festejar navidad con una situación así?

Mi familia y yo vivimos la experiencia de tener a un familiar en un hospital por dos meses, un niño de 4 años con diagnóstico de leucemia, nos preguntábamos qué hacía un niño internado cuando debería de estar jugando, justo se cruzó la época navideña mientras él estaba en el hospital, y claramente nadie tenía ganas de ningún festejo, mucho menos de una reunión familiar, y peor cuando te dicen que ya no hay ninguna esperanza. El ambiente era triste, tenso, preocupante, pero siempre con el deseo de que hubiera una mejora. Afortunadamente la vida de él reinició y con ello la de toda la familia.

Estos son algunos factores por los cuales las personas podrían tener depresión estacional, pero a veces no lo saben, piensan que sólo es momentáneo y cuando se dan cuenta ya llevan más de dos años así; a veces también no sólo se manifiesta en ciertas épocas del año, sino se vuelve parte del día a día.

La depresión es uno de los trastornos emocionales más complejos de diagnosticar, la persona misma piensa que tiene todo, menos depresión, y lo empieza a adjudicar a la falta de vitaminas, a la baja de defensas; a que fue un mal día pero después se repone, cuando en realidad puede ser algo emocional y no físico. Todos pensaríamos que la depresión es igual a tristeza, cuando en realidad no es así, tiene tantos síntomas que a veces se camuflajea con otros trastornos.

Todos pensaríamos que la depresión es igual a tristeza, cuando en realidad no es así, tiene tantos síntomas que a veces se camuflajea con otros trastornos.

Yo le llamo a los síntomas depresivos, extremistas: o dejas de comer o empiezas a comer de una manera compulsiva, o dejas de dormir o te la pasas todo el día dormido, o pierdes el interés de ciertas actividades que antes hacías con frecuencia, o comienzas a hacer actividades de una manera exagerada, además de agregar pensamientos negativos y pesimistas, signos de ansiedad e inestabilidad emocional; así que es una combinación de procesos tanto internos como externos.

Pero, a pesar de que todos pudiéramos vivir experiencias parecidas como son las pérdidas, no todos reaccionamos de la misma manera, algunas personas sí pueden desarrollar depresión, otras no, quizá a pesar de su dolor son capaces de disfrutar porque le dan otro significado; otras tantas sólo manifiestan depresión estacional en invierno, y terminando la época retoman su estabilidad emocional, y otras más la tienen pero no la manifiestan y parecieran las más felices.

Como en el caso de los hombres, muy pocos admiten, se dan cuenta o son diagnosticados como depresivos, y no porque sean diferentes y a ellos no les pueda dar depresión como a las mujeres, esto va más allá; tiene que ver con los roles de género: lo que sí “puedes” hacer como hombre o lo que sí “puedes” hacer como mujer, así que un hombre no puede mostrar sensibilidad, no puede mostrar emociones y muchos menos debilidad, porque se ve mal, porque eso es de “mujeres” y siempre debe ser o hacerse el fuerte.

A diferencia de las mujeres, que tienen permitido socialmente mostrar sus emociones o ser sensibles; entonces una mujer con depresión se acepta, pero un hombre con depresión ¡jamás!

Y todo esto tiene mucho que ver con la masculinidad tóxica, y dentro de esa masculinidad está prohibido mostrar emociones, si no eres un “delicado”; la masculinidad tóxica le ha hecho mucho daño a las mujeres, pero a los hombres también.

¿Quién les dijo que mostrar emociones era de débiles? Las emociones forman parte de nosotros, como seres humanos, no es cosa de mujeres; todas las emociones son funcionales, desde la alegría hasta la tristeza o el miedo, el problema es con las emociones negativas: el miedo, la tristeza, el enojo, la culpa, etc., son emociones que a un hombre le han enseñado que no debe demostrar, no puede sentirse mal si un ser querido fallece, si tiene algún problema familiar, si pierde a su familia, mucho menos no puede caer en una depresión.

Si estás viviendo una depresión estacional u otro grado de depresión, trabaja en ti y en la situación, junto con la ayuda de redes de apoyo.

Entonces, si no pueden demostrar nada esto ¿cómo lo hacen? Como no saben experimentar y vivir las emociones las empiezan a negar y reprimir y entonces encontramos a hombres muy agresivos, violentos, a hombres alcohólicos o con otras adicciones, a hombres que se aíslan y finalmente que terminan suicidándose, la tasa de suicidios es más alta en hombres que en mujeres.

Finalmente, más allá de ser hombres o mujeres, o ver quién sí puede mostrar sensibilidad y quién no, somos seres humanos que tenemos emociones, y como personas sentimos, tenemos vivencias que nos marcan y es importante sacar esas emociones, vivir y aceptar ese dolor para que llegue una sanación emocional. También influye la personalidad, depende de cómo seas es que puedes ser más susceptible a presentar depresión o no, así como los antecedentes biológicos, y como no todo es exclusivo de un género, también podemos encontrar a mujeres que viven reprimiendo sus emociones, aunque estadísticamente son menos.

La depresión es uno de los trastornos emocionales más desagradables, que si no se atiende, llega al punto de que la persona pierda el sentido de la vida y quiera morirse. Es importante darse cuenta de los síntomas, pedir ayuda si no puedes sola o solo, tener un encuentro contigo mismo, dejar a un lado las conductas destructivas, y dejar de creer que llorar sólo es para mujeres. Así que en esta época navideña disfruta a quienes están presentes, trabaja en el duelo para aceptar la partida del ser querido, o las situaciones que se fueron o no llegaron de la mejor manera.

Si estás viviendo una depresión estacional u otro grado de depresión, trabaja en ti y en la situación, junto con la ayuda de redes de apoyo, y lo más probable es que un día despertarás con todas las ganas de vivir y ese dolor se habrá transformado en algo agradable, y si aún estas en el punto de tener muy presente la depresión, rodéate de personas que te apoyen y estén contigo en el proceso, y si no estás en esa situación, solamente sé empático con las personas que están viviendo depresión.

¿Y ahora nos damos cuenta que no tiene nada que ver con ser “grinch” o seres “amargados” con la navidad? Todo va más allá de lo que a veces vemos.

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