‘Challenge Accepted’. El impacto de una cadena virtual

Por Ana E. González Caballero
Licenciada en Psicología, con experiencia en el desarrollo e impartición de talleres y pláticas sobre género, prevención, sexualidad y promoción de la salud mental.

 

La oportunidad de hablar de esas mujeres que no son tan conocidas pero están haciendo algo para su crecimiento, esas mujeres que luchan para su mejora, que tienen miles de ideas para llevar a cabo, que siguen trabajando en sus proyectos personales y que a pesar de que haya una pandemia, nada las destruye.


Hace unas semanas, cada que entraba a Instagram veía que muchas mujeres subían fotos de ellas en blanco y negro con la leyenda de “challengeaccepted”, algunas con fotos más producidas, otras más sencillas; otras se inspiraron más y escribían relatos sobre la importancia de ayudarnos entre mujeres, del amor propio y sobre todo del poder que tenemos como mujeres; algunas otras solo bastó con poner el hashtag y seguir etiquetando a más mujeres. Mientras veía esto no entendía qué estaba pasando, por qué tantas mujeres subiendo fotos así y usando la misma descripción, hasta que un día llegó a mi Instagram un mensaje privado, era una amiga de la preparatoria que me había mandado lo siguiente:

“Tuve cuidado de elegir a quién creo que enfrentará el desafío, pero sobre todo a quien conozco que comparte este tipo de pensamiento, entre las mujeres hay varias críticas, en cambio, debemos cuidarnos las unas a las otras… Publica una fotografía en blanco y negro y sólo escribe ‘Challenge Accepted’ y menciona mi nombre. Identifica a 50 mujeres para que hagan lo mismo, en privado. Te elegí porque eres hermosa, fuerte e increíble”.

En cuanto vi este mensaje me pareció algo increíble este tipo de “cadenas virtuales”, entendí por qué tantas imágenes con el mismo hashtag, así que hice lo mismo, escogí una foto mía, la puse en blanco y negro y la subí a mi Instagram etiquetando a la persona que me había mandando el mensaje; empecé a recibir likes tanto de mujeres y hombres, así que seguí con la cadena, escribiéndoles a esas mujeres que les había gustado mi foto para que hicieran lo mismo y la cadena siguiera creciendo.

Sin embargo, es algo que yo no suelo hacer y siempre cuestiono este tipo de “cadenas virtuales”; en esta ocasión tal vez me dejé llevar y simplemente lo hice sin pensar y cuestionar tanto. Hace algunos años también hubo una cadena sobre la importancia de la autoexploración para prevenir el cáncer de mama, en donde tenías que subir por varios días fotos tuyas y etiquetar a mujeres. Cuando me llegó la cadena me pareció vacía, sin fundamentos y sin generar cambios, mi premisa es que no es lógico que a través de fotos alguien pudiera concientizar y generar prevención; seguro todas subían su foto porque estaba “cool” sin ver la importancia de la misma. Así mismo, en esta pandemia ha habido muchos retos en redes sociales, algunos en donde tienes que hacer ejercicio y demostrar que es más fácil eso que estar en depresión, por cierto, también se me hace ilógico y una burla para las personas que de verdad viven depresión.

Así puedo seguir comentando sobre las cadenas virtuales, y tomando en cuenta esta en la que participé, no sé si vaya a generar conciencia y cambios para apoyarnos más entre mujeres y que haya menos envidia, aunque desde unos años atrás hasta este momento, vemos más apoyo entre nosotras mismas.

Con todo esto, me di cuenta que las mujeres a quienes les mandé el mismo mensaje que a mí me llegó, a algunas no las conozco, a otras las he visto solo una vez, a algunas otras las dejé de ver hace mucho y solo sé de ellas por redes sociales, así que me quedé pensando en las mujeres que tengo cerca o que conozco un poco más y me pareció fascinante hablar de ellas, hablar de esas mujeres que no son tan conocidas pero están haciendo algo para su crecimiento, esas mujeres que luchan para su mejora, que tienen miles de ideas para llevar a cabo, que siguen trabajando en sus proyectos personales y que a pesar de que haya una pandemia, nada las destruye.

Me dediqué a buscar dentro de mi círculo social a esas mujeres que siguen dándolo todo o crearon proyectos en medio de esta pandemia, así que les presento a cada una, de distintas áreas, haciendo cosas distintas, que siguen trabajando y motivándose para crecer y dar lo mejor de ellas. 

Cada una desde su contexto, con distintos objetivos y proyectos, todas coincidimos en seguir luchando por nuestros sueños (…)  A pesar de las adversidades seguimos trabajando en nosotras mismas, la pandemia no nos ha detenido.

Mirna

Mi hermana. Es una mujer increíble que está haciendo cosas maravillosas. Tiene un negocio de manzanas de chamoy, desde aproximadamente tres años. Con la pandemia su negocio se vio truncado, porque no tenía pedidos, a su esposo lo descansaron en su trabajo, así que la situación económica se vio difícil; sin embargo, gracias a esto ideó tener más productos: además de las manzanas, comenzó a hacer roscas de verduras, flan napolitano y demás postres, así que nuevamente empezó a tener más ventas y nuevos clientes. Esto la he hecho sentir bien, saber que puede seguir trabajando y poder recuperarse económicamente.  

Cada día se pone una meta de ventas y se motiva más para seguir creciendo en su proyecto, y lo que más le motiva es saber que trabajando puede obtener resultados tanto económicos como emocionales, así como saber que sus clientes disfrutan de cada uno de sus productos.

Lizbeth

Una de las tantas mujeres que admiro. Admiro su forma de trabajar, la pasión con la que hace las cosas y ayuda a las personas. Mucho se dice que si tienes hijos es más difícil cumplir tus sueños, que te tienes que dedicar a ellos y no vas a poder trabajar; Liz ha demostrado que sí se puede, y ahora es parte de los/as médicos/as que están luchando en el área Covid.

Hace poco le ofrecieron trabajar directamente para un hospital del municipio de Reforma en el estado de Chiapas, por parte de la Secretaría de Salud, en una nueva área que es Hospitalización Covid-19. No dudó en tomar esa oportunidad; aunque emocionalmente es un trabajo complicado por los casos que se ven, cada día es un reto diferente porque es una enfermedad nueva, pacientes nuevos. Por otro lado, también debe cuidarse de la enfermedad y sobre todo, el reto más grande, es estar lejos de su familia, haber dejado a su hija, su esposo, padres, siempre  con la esperanza de volver a verlos cuando regrese a casa. Su motivación más grande ha sido su familia, así como el hecho de formar parte del grupo de médicos/as que están en la pandemia, y que años más tarde pueda contar esta historia. Así mismo, el crecimiento profesional y personal que le está dando esta experiencia.

Karla

Una de mis grandes amigas, una mujer guerrera. Desde hace un tiempo forma parte del área financiera y tenía la idea de crecer y llevar su proyecto a otro nivel, dándole valor a las personas a través de la educación financiera y bienestar personal. Como psicóloga tiene la oportunidad de hacer la combinación de finanzas y emociones, así que aprovechó el tiempo del confinamiento derivado de la pandemia para poder estructurar mejor su proyecto y empezó a trabajar en su marca personal.

Este proceso no ha sido fácil, ya que ha presentado episodios de ansiedad y depresión; ha sido todo un reto, ya que le ha tocado romper con sus inseguridades, quitarse el miedo de entrar al mundo digital y sobre todo acabar con sus limitantes y seguir creciendo en su profesión y en su vida. De igual manera, el hecho de estar trabajando desde casa, dividir actividades con el trabajo y la casa, brindarle atención a su hija y tomarse tiempos personales y de descanso ha sido un gran reto. Lo que la motiva a seguir avanzando, sobre todo, es saber que tiene la oportunidad de potencializar sus habilidades, descubrir nuevos talentos y evolucionar integralmente.

Ariadna

Ari es la primera emprendedora que conocí, cuando iba en la preparatoria tuve la oportunidad de trabajar con ella, quien por cierto fue mi primera jefa. Es una mujer increíble, gran ser humano y sobre todo ama lo que hace. Desde hace 10 años comenzó su negocio de organización de eventos y desayunos sorpresa, su negocio es uno de los afectados por la pandemia, sin embargo, gracias a una clienta que la contactó para pedirle un servicio, pudo darse cuenta que de esa manera podía seguir continuando con su negocio; así que el tiempo que llevamos de pandemia, ella ha tenido mucho trabajo porque ha estado por toda la ciudad repartiendo desayunos y dulces sorpresa.

Ha sido una gran experiencia, sé que ama y le apasiona su trabajo, le emociona ser el medio para cambiarle el día a las personas y marcar momentos. Ha sido un gran reto para ella trabajar de esa manera en medio de una pandemia, ya que no estaba segura si las personas lo pagarían; también tenía la preocupación de no conseguir el material porque la mayoría de los lugares estaban cerrados, y debía lograr que la gente confiara en ella y en sus productos pues conlleva una gran responsabilidad por lo mismo de la situación que vivimos. Aún no sabemos cuándo acabará esta situación, pero por el momento se ha convertido en una gran pasión para ella. Disfruta mucho esta parte de su trabajo al igual que seguir coleccionando sonrisas, y los mensajes de agradecimiento que recibe de la gente, hace que se siga motivando para seguir adelante.

Ana

No sabía si ponerme o no, porque pensaba y ¿si se ve muy egocéntrico?, pero después lo decidí y bueno, si yo no me la creo, nadie lo hará.

Me considero de esas mujeres que están haciendo algo, creando proyectos en medio de una pandemia, admiro y me encanta el proyecto que tengo. Empecé hace 10 meses como psicóloga independiente, generando contenido digital, tengo un podcast sobre psicología con un enfoque preventivo y empecé a escribir para MujeresNet.info, por lo cual estoy muy agradecida con la maestra Elsa por haberme invitado. A raíz de la pandemia opté por dar pláticas en línea, me tuve que adaptar al nuevo sistema y afortunadamente he tenido buena respuesta de las personas. También estoy trabajando junto con artesanas chiapanecas en crear una nueva marca de ropa con diferentes modelos y sobre todo resaltar y darle valor al trabajo de cada mujer que crea un bordado.

Estoy muy emocionada por lo que estoy haciendo, aunque al principio me daba miedo por el hecho de pensar que es una gran responsabilidad compartir información acerca de la salud mental y poder impactar en las personas; así mismo, en las pláticas mi objetivo es que las personas se vayan con las ganas de generar cambios y siendo más conscientes de sus conductas, pensamientos y emociones, y es algo que me preocupa porque sé que lo tengo que lograr. 

Todo esto ha sido un reto, desde las críticas que recibí por hacer este tipo de contenido, con los limitantes e inseguridades que me rodean al momento de grabar; y por otro lado, poder encontrar artesanas y confeccionistas para trabajar en conjunto. A pesar de ello, amo los dos proyectos, admiro que a pesar de los miedos o inseguridades que pueda tener lo estoy haciendo y quiero seguir creciendo en mi persona y mi área de trabajo. Aún me falta mucho por recorrer para llegar al punto que quiero, seguir creando ideas y transmitirlas a más personas, así como continuar generando prevención y promoción de la salud mental.

En fin, estas son las mujeres que admiro y como decía el mensaje que me llegó a Instagram, las escogí cuidadosamente, incluyéndome. Cada una desde su contexto, con distintos objetivos y proyectos, todas coincidimos en seguir luchando por nuestros sueños y, sobre todo, en continuar evolucionando personal y profesionalmente. A pesar de las adversidades seguimos trabajando en nosotras mismas, la pandemia no nos ha detenido, y si alguna otra mujer lee esto, espero poder motivarla para que siga trabajando en sus proyectos, objetivos e ideas. ¡Challenge Accepted!

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