2023 Artículos Georgina Rodríguez Gallardo 

Un asomo a la discapacidad

Foto: Elsa Lever M./MujeresNet

Por Georgina Ligeia Rodríguez Gallardo


Es cierto que en los últimos años se ha dado un proceso de cambios en los espacios públicos a fin de que sean accesibles, así como el trabajo de la inclusión para las personas con discapacidad, pero aún quedan fronteras que cruzar.


“Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio.
En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta.
En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad.”
Viktor E. Frank

Las personas que no cuentan con alguna discapacidad construyen el mundo a partir de sus necesidades y para cada una de las facetas del desarrollo como personas sociales. El mundo es uno para la persona estandarizada, aquellas que pueden ver sin dificultad, quienes pueden caminar sin problema, pueden escuchar fácilmente y hablan sin complicación. Los espacios en donde nos desenvolvemos cada día son construidos bajo estos parámetros. Es cierto que en los últimos años se ha dado un proceso de cambios en los espacios públicos a fin de que sean accesibles, así como el trabajo de la inclusión para las personas con discapacidad, pero aún quedan fronteras que cruzar.

En fecha reciente un evento cambió mis planes y mi rutina diaria. Coartó mi libertad. Estoy viviendo una discapacidad temporal como consecuencia de un accidente. Lo que significa que sólo serán unas semanas; ello me da una perspectiva distinta a lo que es una discapacidad permanente. Sin embargo, me encuentro con una pierna enyesada, lo que implica no poder caminar, manejar ni realizar otras muchas actividades de manera independiente. Por lo que el concepto de mi libertad, tristemente está limitado por la inmovilidad de una pierna. Tengo clara conciencia de que esto es sólo por unas semanas, y aunque fueran meses es por un tiempo determinado. Por lo que la manera de afrontarlo es muy diferente a lo que significa una discapacidad permanente o de nacimiento. Con entereza me levanto cada mañana a realizar mi rutina diaria con dificultades, pero con la idea de vivir la experiencia y tratando de ser lo más independiente que una pierna enyesada lo permite y siempre con el invaluable apoyo de mi familia, que con paciencia me acompaña en este proceso.

Con gusto descubrí que mucho de lo que he trabajado en mi espacio laboral para volverlo accesible funciona de manera aceptable. Así como las pláticas de sensibilización sobre el tema de la discapacidad que se imparten han rendido frutos, he contado con el apoyo y comprensión de compañeros y compañeras. Y debo decir que a pesar de emplear silla de ruedas por toda la dependencia, se puede trabajar y mi desempeño no se ha visto mermado. Sin embargo, creo que aún se pueden realizar muchas mejoras de accesibilidad para garantizar que cualquier persona, sin importar su condición, pueda desplazarse y acceder a todos los servicios que desee y merece.

¿Qué nos dicen los datos? De acuerdo con la información de 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía  (INEGI), a nivel nacional el 4.9% de la población tiene alguna discapacidad; gran parte de la población con discapacidad son personas adultas mayores;  la discapacidad va en incremento principalmente por el aumento de la esperanza de vida, de las enfermedades crónico degenerativas y por accidentes.

El fortalecimiento de la persona con discapacidad en cuanto a su autonomía e independencia resultan primordiales para que depender de otras sea lo mínimo posible.

Es cierto que generar la conciencia sobre la personas con discapacidad es primordial, enfocada al respeto de sus derechos. En la actualidad el tema de la accesibilidad de los espacios, la ergonomía, la inclusión, la igualdad y la equidad han presentado un avance considerable. Ahora vemos personas con alguna discapacidad trabajando en los centros comerciales, en empresas, en el cine, en otras palabras, no están confinadas, están integrándose. ¿Es suficiente? ¿Qué tanto avance se tiene en la cultura de la discapacidad? ¿Sabemos convivir con las personas con discapacidad, somos incluyentes y buscamos que participen en las diferentes actividades laborales o escolares? ¿Tenemos un trato respetuoso? ¿Se trabaja en el fortalecimiento de su independencia, de su autonomía?

La discapacidad permanente que tenga su origen en un accidente o en una enfermedad representa una situación que enfrentar que, en la mayoría de los casos, debería incluir un acompañamiento de terapia psicológica para la persona con discapacidad y su familia. Cualquier forma de discapacidad representa la pérdida de esa libertad de hacer lo que se quiere en el momento deseado. Y la familia debe afrontar el hecho de que una persona requerirá apoyo para muchas de las actividades diarias en un inicio, pero siempre encaminado a lograr la autonomía.

La independencia y autonomía resultan ser los temas más afectados, y no es poca cosa. La discapacidad en cualquiera de sus formas representa una pérdida de la libertad, lo que significa que aún existen barreras que atravesar. Hablamos de la libertad en su sentido más amplio, de la decisión de resolver la vida como se plazca, de tomar decisiones en temas sencillos o complejos. Es por ello que el fortalecimiento de la persona con discapacidad en cuanto a su autonomía e independencia resultan primordiales para que depender de otras sea lo mínimo posible.  En otras palabras, se deben evitar o subsanar los detrimentos a los que se enfrenta una persona con discapacidad cada día.

La persona con discapacidad debe de aprender a ser autónoma, por ello la importancia de acercarse a las instituciones que complementen la educación necesaria para lograrla, como son los talleres, entre otros, de terapia ocupacional, de resiliencia, sentido de vida y tanatología. En el diseño de espacios públicos o privados hay que tener presente la adaptación de espacios. Es importante que la persona con discapacidad asuma su condición y exija sus derechos, y el resto de la población debe de aprender a otorgar un trato respetuoso sin discriminación, buscando siempre la inclusión e integración.  Finalmente, es responsabilidad de la comunidad el contribuir a que las personas con discapacidad cuenten con la oportunidad de realizar su vida diaria de manera independiente y autónoma en la medida de lo posible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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