Personas atraídas por menores

Por Adiel Martínez Hernández

 

¿Debería ser reconocida la pedofilia como una orientación sexual y no como una patología psicosexual? Existe un movimiento autodenominado Personas Atraídas por Menores (MAP) que busca que así sea.


En la inmensidad de la Web se está haciendo presente un movimiento autodenominado Personas Atraídas por Menores (MAP por sus siglas en inglés) que aboga por el reconocimiento de la pedofilia como una orientación sexual y no como una patología psicosexual. Su argumento es que si la Organización Mundial de la Salud reconoció a la Homosexualidad y la Transexualidad como condiciones normales para la identidad de las personas, ellas también podrían obtener dicha redefinición y en consecuencia acabar con el escarnio y la persecución de que son objeto.

Considero que no existe posibilidad alguna de que eso suceda por el simple hecho de que las personas ni siquiera han cambiado sus prejuicios acerca de la homosexualidad y la transexualidad a pesar de los cambios institucionales bien intencionados. En el pensamiento social se sigue teniendo la creencia de que estas orientaciones sexuales son perversiones, resultado quizá de un acto pedófilo.

La complejidad de la sexualidad humana y su estrecha relación con la cultura hace difícil la construcción de un discurso científico que la defina y a su vez establezca principios constitutivos. Así, las teorías sexuales se enfrentan a la disyuntiva de considerar las múltiples expresiones de la sexualidad y sus contextos, o establecer normas universales para la conducta sexual de las personas.

La complejidad de la sexualidad humana y su estrecha relación con la cultura hace difícil la construcción de un discurso científico que la defina y a su vez establezca principios constitutivos.

Por otro lado, fuera de los contextos académicos, la sexualidad sigue siendo un tabú. Hecho que provoca la desinformación en muchos de sus aspectos. Sobre todo en el reconocimiento de la sexualidad infantil; etapa fundamental para el desarrollo psicosexual del sujeto y en donde se ubica el evento que da origen a la pedofilia.

Lo anterior da pie para que se formen dobles discursos acerca de la sexualidad humana. Quedando la pedofilia como una práctica soterrada. Algo que le ocurre con bastante frecuencia a niñas y niños, púberes y adolescentes pero que debe mantenerse en secreto. Esa vivencia y su represión conllevan unos efectos nocivos para la salud mental y sexual de las personas en la edad adulta, que las más de las veces, buscarán reproducir el acto pedófilo.

La criminalización de la pedofilia está fundada en este principio del daño psicológico que provoca en los menores la experiencia de mantener una relación sexo afectiva con un adulto. Además del hecho de que dicha relación no se da en condiciones de igualdad de facultades y capacidades. De ahí que se considere un acto perverso, un abuso de poder de parte del adulto.

Los MAPs, como se le conoce a esta comunidad de pedófilos, justifican su atracción hacia los menores precisamente con esta confesión de que fueron víctimas en su infancia de una relación con personas mayores, pero sostienen que ahora ellos la revisten de amor, sin intención de dañar a los menores. Aquí hay que advertir que esta justificación forma parte del mismo acto perverso, rasgo característico del pedófilo.

¿Cuál es el contexto en el que aparece el movimiento de las personas atraídas por menores? Es el de la modernidad y la globalización. Este que denunciaba Zygmunt Bauman al exponer las extravagancias y las contradicciones que se podían producir en las identidades sociales. Donde el sujeto tiene en los movimientos sociales, múltiples opciones para consolidar su identidad frágil y fugaz.

Aprovechando el alcance de las redes sociales y el impacto mediático de éstas, imitan los discursos de las otras minorías sexuales y sus estrategias políticas. Como (…) exponer a personajes históricos destacados como miembros de su comunidad. Tal es el caso de Leonardo Da Vinci o Miguel Ángel cuya atracción por los adolescentes es harto conocida.

Como las luchas locales y minoritarias encuentran eco en las organizaciones globales que las visibilizan y las integran a sus discursos mediáticos y a sus agendas políticas; las comunidades de pedófilos piensan erróneamente que ellos también pueden participar de esa deconstrucción y con ello obtener beneficios, derechos y el reconocimiento de su condición perversa como orientación sexual.

Aprovechando el alcance de las redes sociales y el impacto mediático de éstas, imitan los discursos de las otras minorías sexuales y sus estrategias políticas. Como el presentar una bandera con colores que simbolizan las posibles relaciones entre adultos, adolescentes, púberes y niños. O exponer a personajes históricos destacados como miembros de su comunidad. Tal es el caso de Leonardo Da Vinci o Miguel Ángel cuya atracción por los adolescentes es harto conocida.

Considero que no existe oportunidad alguna para que se dé el reconocimiento de la pedofilia como movimiento político constitutivo de identidades sociales. Al menos no en estas épocas donde el conservadurismo sigue manteniendo su poder de influencia en el pensamiento social. En donde las otras identidades sexuales todavía no han alcanzado el reconocimiento y el otorgamiento de derechos. Además porque todas las estrategias que están empleando no son más que recursos que forman parte de su misma estructura perversa, ante las cuales hay que tomar precauciones.

 

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