A un año de la pandemia. La necesidad del cambio de paradigma

Foto: Elsa Lever M./MujeresNet

Por Georgina Ligeia Rodríguez Gallardo


Como seres sociales aceptamos cambios paulatinos que permiten una adaptación progresiva, pero no tenemos tiempo para ello, en esta ocasión es urgente un cambio radical.


A un año del inicio de la pandemia COVID-19 estamos frente a un devastador panorama al que se suma la desesperación de la población por volver a sus actividades por la evidente necesidad de contar con un ingreso; el hartazgo por el encierro y la falta de respuesta del gobierno tanto en la prevención como en brindar apoyos a las diferentes ramas de la economía. Las autoridades han convertido en un tema político y electoral la pandemia tanto en difundir información fidedigna como las acciones emprendidas en contra del contagio y recientemente el proceso de vacunación. ¿Qué podíamos esperar sino ser considerado el peor país en el manejo de la pandemia?

Si las autoridades federales continúan negando la dimensión de la catástrofe se impedirá tomar las medidas necesarias para enfrentar los efectos de la enfermedad. Confunde a la población con frases de que ya está domada, que está cediendo, evidentemente es falso, es un engaño más de quien dice llevar las riendas del país. En 2021 estaremos enfrentando nuevas cepas de la enfermedad que ofrece un panorama adverso a tal grado que la vacuna ya no puede ser llamada luz al final del túnel. De no aceptarlo y cambiar esta visión, sólo se tendrá más contagio y muertes.

Desde la sociedad debemos de responder y enfrentarlo. ¿Cómo generar el cambio de paradigma? Sólo asimilando que todo es diferente y transformar lo establecido, encontrar nuevas formas de hacer las actividades: trabajo, estudio, deporte, diversión, se debe de hacer de manera diferente. La fuerza de la costumbre, la necesidad imperiosa de convivencia, de volver a lo de antes, llevará a la tumba a muchos. Continúan reuniéndose, asistiendo a lugares concurridos o alto riesgo de contagio, o peor aún, se niegan al uso correcto del tapabocas. Debemos cambiar nuestras aspiraciones para cambiar el actuar cotidiano.

Como seres sociales aceptamos cambios paulatinos que permiten una adaptación progresiva, pero no tenemos tiempo para ello, en esta ocasión es urgente un cambio radical como el que experimentamos; y ésta es la razón que provoca el enfrentamiento. En varios países se han realizado manifestaciones en contra de las medidas de restricción, empresarios protestan en ciudades mexicanas ante la necesidad de volver a la actividad para no quebrar. Los centros educativos, comerciales, deportivos están buscando abrir. Regresar a la actividad económica vigente, lo que implica un impulso de muchas actividades de la economía y sociales. Pero esto no sólo es improbable sino peligroso. Debemos cambiar en forma radical aceptando nuevas formas de hacer las cosas. Se rechaza el cambio porque involucra diferentes rutinas; hacer las cosas diferentes en espacios de desempeño, de actitud. Y muchos no están dispuestos a realizar el cambio. Esto sólo llevará al incremento del contagio, saturación de hospitales y muerte.

Si las autoridades federales continúan negando la dimensión de la catástrofe se impedirá tomar las medidas necesarias para enfrentar los efectos de la enfermedad. Confunde a la población con frases de que ya está domada, que está cediendo, evidentemente es falso, es un engaño más de quien dice llevar las riendas del país.

El enfoque debe cambiar, ya no es la vacuna una solución. ¿Qué hacer? Debemos buscar una nueva perspectiva para analizar el mismo fenómeno y encontrar soluciones. No podemos volver a lo mismo, debemos aceptar la realidad para generar el cambio de mentalidad y por tanto de acciones. Entre estas medidas están:

  1. Las autoridades deben destinar un presupuesto, integrar equipos de investigación dedicados a la búsqueda de medicamentos que impidan que la enfermedad se agrave.
  2. De la misma manera se debe destinar recursos a la investigación y descifrar lo que es COVID-19. A un año y con el indefinido cuadro sintomático es claro que no se trata de una enfermedad respiratoria; la neumonía es una consecuencia. ¿Qué es el COVID-19?
  3. Es prioritario descifrar la enfermedad para buscar los medicamentos adecuados para abatirla con oportunidad.
  4. Es necesario generar la infraestructura (centros de rehabilitación) para atender las secuelas de la enfermedad: mentales, psicológicas y físicas.
  5. Es fundamental emprender campañas de concientización de la población, de asimilación del cambio, esta pandemia llegó para quedarse y debemos aceptarlo para adaptarnos al cambio, de otra manera las muertes y contagios no cederán.

Es necesario generar el cambio de vida ya que el virus continúa mutando, y no de manera benigna para disminuir su agresividad sino para incrementar el nivel de contagio, la gravedad de los síntomas   y finalmente no se están generando anticuerpos de amplio espectro y duración que permitan vislumbrar la inmunidad de rebaño.

La vacunación no terminará pronto ni siquiera en el mediano plazo, ni tendrá la efectividad deseada para las nuevas variantes del virus. Debemos de tener claro que la producción de la vacuna –sin importar cual- es insuficiente para surtir a todos los países y que muchas de las vacunas no cubren los procesos para ser aprobadas, o el grado de efectividad deseado. No queremos llegar a lo que parece inevitable –al menos en México- que ante la presión de la población, la urgencia económica, la emergencia sanitaria y la falta de asertividad del Estado en la toma de decisiones para enfrentar la pandemia, se utilicen vacunas que no estén aceptadas por los organismos internacionales de salud, con las consecuencias que ello implica. La vacuna Pfizer ha generado inquietud por las reacciones y ahora la recomendación es que no se aplique en mayores de 55 años; quedaremos desamparados y ante la disyuntiva es lo que hay y bajo esta línea el Estado mexicano estará vacunando a la población con lo que pueda comprar ante el riesgo latente de su aplicación, sus efectos  o bien la falta de efectividad de la misma.

El resto de los mortales, ajenos a las decisiones políticas de un Estado incapaz debemos de tomar la decisión de pensar en nosotros y en los demás. La comunidad se vuelve un tema de gran importancia, sólo con los mismos objetivos y buscando el bien de todos, lo que implica cambiar las aspiraciones individuales por el bien de la colectividad, saldremos adelante. Actuando de manera responsable, busquemos sobrevivir mientras los organismos internacionales –no creo que esto surja del Estado mexicano- encuentren las medidas para enfrentar la enfermedad de tal manera que podamos seguir adelante.

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