Por Elvira Hernández Carballido

 

Una iniciativa en línea de Esther M. García que visibiliza por todo el país a más de 300 mujeres y sus obras literarias, y que crece cada día.


Nadie sabe con exactitud qué es un poeta. En el principio se creía que era Dios, ¡el gran mago!; luego, el cuerpo mutó
y se convirtió en el borracho, el suicida abrazado a un cangrejo. Todo poeta es hombre. Mentira. El poeta es un ser
asexuado: alquímica quimera cabeza de mujer, cuerpo de hombre y extremidades de águila o buey.
Si yo pienso en la poesía no la veo como un hilo de ritmo. Veo una víscera secándose al sol. Si yo pienso en un poeta,
pienso en un carnicero. El poeta desuella la piel de un poema, separa los pliegues rosados, los tendones. Tritura el
hueso y saca la víscera —el verso—, procede al despellejamiento parte por parte, sin dejar resquicio alguno. Ahora
esa piel será de otro. Brillará en oro, la piel en el lector

(El poeta es el loco visionario, el carnicero, Esther M. García)

 ¿Quién era esa atrevida que nos convocaba y nos provocaba a llenar un mapa de la República Mexicana con nombres de mujeres escritoras mexicanas?

Una loca, una visionaria, una poeta, una amiga.

Esther M. García (1987) nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, sí, ese mismo lugar donde la muerte de tantas mujeres nos ha dolido siempre, esa frontera tan cerquita de un país tan cruel e inhumano como Estado Unidos, ese lugar donde yo palpé la soledad de sus calles y el miedo en las miradas de las mujeres, pero al mismo tiempo la compañía solidaria en cada paso, el puño en alto, la fuerza de un corazón. Ella, Esther, no quiso solamente enojarse y protestar, demostró su creatividad y sus ganas de provocar, por eso hizo pública una invitación imposible de aceptar.

 La provocación

Por supuesto, todo empezó por una provocación. Ante la necesidad de permanecer en casa debido a la pandemia de Covid, diferentes organizaciones han creado espacios digitales para tomar cursos de todo y que públicos variados se inscriban y aprendan. Fue así como una de esas ofertas culturales, llamada “Para escribir en libertad”, prometía una tribuna para motivar a la lectura, pero quienes lo impartirían eran en su gran mayoría hombres, todos de gran prestigio y maravillosos, pero y las mujeres que también se dedican a la literatura, ¿dónde quedaban?

Ante esta situación, Esther M. García se puso a trabajar y creó esta manera de visibilizarnos por todo el país. Por eso, afirmó: “Hay una amplitud enorme de escritoras a las que puedes llamar para que den este curso, esta conferencia, este taller; ya sea municipal, estatal, nacional, e incluso, internacionalmente. Hay muchas escritoras que tienen un currículum muy grande y que no tienen la misma difusión que otras”.

Y la acción es tan sencilla.

Entras a la página del face.
https://www.facebook.com/mapaescritorasmexicanas/
Ves ese mapa rodeado de agua tan azul.
Los nombres de cada estado y al centro, arriba, alrededor, por todos lados el perfil femenino.
Das clic.
Y aparece el nombre, lugar de nacimiento, trayectoria… Más de 300 nombres que te emocionan, que te sorprenden, que te llenan de orgullo, que prometes volver a leer, que juras vas a leer.

Así, en la capital de mis amores, la ciudad de México, podemos encontrar:

NOMBRE
Ana Clavel
DESCRIPCIÓN
Escritora e investigadora
SEMBLANZA
Ciudad de México, 1961. Maestra en letras latinoamericanas por la UNAM. Durante sus primeros años, fue becaria del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y del FONCA en 1982 y 1990 respectivamente. Ha obtenido diversos reconocimientos como el Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen 1991 por su obra Amorosos de Atar y el Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005 de Radio Francia Internacional, por su obra Las Violetas son flores del deseo (2007). Fue finalista del Premio Internacional Alfaguara en 1999 con su primera novela Los deseos y su sombra. Recientemente obtuvo el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2013. En 2015 se publicó en el Reino Unido el libro de Jane Elizabeth Lavery, The Art of Ana Clavel. Ghosts, Urinals, Dolls, Shadows and Outlaw Desires. En 2017 la editorial Alfaguara publicó su libro de ensayo Territorio Lolita, un estudio sobre el arquetipo y el estereotipo de la nínfula en la literatura, las artes y la cultura de principios de siglo XX.
Ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores del FONCA en varios periodos.

Por supuesto, están más escritoras como Elena Poniatowska, Rosa Nissan, Kyra Galván, Ethel Krauze, Estela Leñero, Carmen Boullosa, Sabina Berman, Elsa Cross, Lydia Cacho, Dolores Castro y Margo Glantz.

Y quienes ya se van abriendo en camino con sus obras, con sus premios, con la fuerza e imaginación. Me encanta descubrir a Natalia Toledo, a quien tuve el honor de presentar en la Feria Universitaria del Libro en Hidalgo. Sus poemas, su voz zapoteca, su pasión oaxaqueña:

Nexhu’ daapu’ biruba xiñá’,
guidila’du’ nusiasi balaana laa.
Nacu’ ti guie’ biele gasi ne ti bicuini ná’,
ti xho’ cubi cayuu ndaaya’ ra birá gueela’.
Lexu cayé’ niidxi sti’ beeu naya’ni’ dxindxi.
Guirá’ niza cuyaa ne bi xti’ yoo li’dxu’.

Duermes cubierta en tulipanes rojos,
al cuerpo lo anestesia el honor.
Eres una flor recién abierta con un meñique,
un aroma nuevo se bautiza terminando la noche,
el conejo bebe la leche de una luna transparente,
la milpa baila con el viento de tu casa.
(Tumba Primavera, Natalia Toledo)

Es fascinante ver, justo en la punta de Cabo San Lucas el nombre de Lluvia Areli Walkinshaw, y después ir hasta el otro extremo para advertir en Campeche el nombre de la poeta maya Briceida Cuevas Cob. El sol de Acapulco se ilumina más al escuchar los textos de Iris García Cuevas y en Xalapa a mi querida Celia del Palacio, que hace investigación para denunciar la violencia en el periodismo y hace narrativa para cautivarnos con la vida de Leona Vicario.

¿Más al norte? Nunca terminaría. Justo en la frontera Adriana Candia con miles de destellos. ¿En el mero centro de nuestra República Mexicana? Yolanda Alonso escribiendo sus Postales a casa. Compruebas que la vida es mejor en el sur cuando descubres a Karla Gabriela Barajas Ramos que nos deleita con La noche de los muertitos vivientes; Enriqueta Lunez, la poeta en lengua tzotzil:

Jnak’oj ta sk’al ko’tak jts’uj ak’obal
noch’ol xkukavetik ta xokon jsat xchi’uk jnekeb,
ox-vo’ viniketik chamenxa la ta smul,
vu’une mu jna´mi jech li a’yejaletike
ja’ no’ox jk’ejoj ta jun muk’ ta kaxa li tseke.

Entre mis piernas escondo una gota de noche
en mi mejilla y hombre se agazapa como luciérnagas,
la sombra de tres amantes,
no sé, si hay algo de verdad en lo que dicen
más en un cofre guardo aquel lunar.

Y esta caprichosa geografía toma la forma de todos nuestros cuerpos, sus valles se llenan de cuentos, sus selvas de poemas, sus desiertos de novelas. Y en cada historia conmueven y dan fuerza, en cada fragmento hay una voz parecida a la nuestra, en cada punto el inicio de una aventura.

Aires hidalguenses cruzan el mapa

Mi agradecimiento al estado que aceptó adoptarme, provoca que sea más afectiva al recorrer Hidalgo y su capital “Bella y Airosa”, cada municipio que he conocido llenos de gente buena, de palabras sinceras.

Por eso me conmuevo cuando doy el clic en ese mapa justo en Pachuca, en Actopan, en Ixmiquilpan, en Tulancingo… Lugares donde siempre me he encontrado escritoras apasionadas, decididas, inspiradas. Qué emoción ver a nuestras ganadoras del Premio Estatal de Poesía Efrén Rebolledo: Nancy Ávila (2006) Antonia Cuevas Naranjo (2007), Ana María Vázquez Salgado (2009), Karla Olvera (2012) y Yanira García (2017).


una esquina acercando el olor   la risa
telas blancas envolviendo un cuerpo
adivinarte desnudo
a pesar mío
a pesar de la gente que te quiere
sin que este domingo de media semana
le importe un carajo mi deseo
mi locura por abarcarte todo.
(Viento iracundo, Nancy Ávila)

Entonces recuerdo esa mesa redonda, donde la poeta Yanira García comparte lo difícil del camino. Ella jovencita buscando talleres de literatura por la región. Hombres que la miraban de reojo, negativas porque machismos absurdos le aseguraban que las mujeres no estudian la literatura pues son musas. Y su fuerza, y su necedad y su decisión.

Luz áspera en la piel
el mundo vuélvese polvo.
Febrero conjura el fulgor de las flores,
siembra en el verbo,
transforma las raíces
en voces que giran y taladran la tierra.
(En el fulgor espeso de la luna, Yanira García)

También en el mapa se han recuperado los nombres de las hidalguenses que han ganado el Premio Estatal de Cuento Ricardo Garibay: Ilalli Hernández (2006), Enid Carrillo (2018) y Sinaed Martí (2019).

Les llamaban Catrines por presumidos. Eran dueños de la ciudad y de sus noches, caminaban por el mundo como si éste les debiera algo; la vida era una fiesta a la que sólo ellos tenían acceso. Pero como en toda fiesta siempre hay espacio para otro invitado. Fue entonces cuando sus lealtades se pusieron a prueba y aquella joven amistad dio sus primeros signos de fragilidad.
(El Catrín, Enid Carrillo)

Me gana la lealtad y el agradecimiento, pero también la sororidad de la buena, el reconocer en la otra su talento. Por eso, celebro que en el mapa esté Irma Balderas, que en 1998 publicó la novela La vida es como el zacate. La española-hidalguense Marisa D’ León, siempre abriendo generosamente tantos espacios para compartir literatura, compartiendo sus poemas y su narrativa. Reconocer la trayectoria de Sagrario León y la poesía de Aidée Cervantes Chapa. Autoras publicadas por editorial Elementum, fundada por Mayte Romo, quien creyó en el libro coordinado por Elvira Hernández Carballido titulado Las que aman el futbol y otras que no tanto, que a través de Agustín Cadena ha dado a conocer dos antologías de cuentos donde participamos autoras noveles y colegas ya reconocidas. Ahí está María Elena Ortega, que luego de jubilarse, encontró en la literatura el otro reto de su vida, por eso ha publicado ya cuatro libros de cuentos.

 El silencio es nuestro lenguaje. Tus manos tibias sobre mi espalda me susurran frases amorosas. Mis labios de lluvia se deslizan en tu cuello cantando una canción sin letra. Al cobertor con el que cubres mis pies, le escribo mil veces: te amo.
 (Microrrelatos a intervalos, María Elena Ortega)

 Ya sumamos 18 escritoras hidalguenses, y de seguro faltan muchas más, no solamente en mi tierra adoptiva, también al norte, al sur, al centro de todo nuestro país.

Para formar parte del mapa, solamente es necesario tener por lo menos una obra publicada con ISBN y enviar la semblanza corta al correo mapaescritorasmexicanas@gmail.com.

Gracias Esther M. García por esta sororidad de la buena, por este espacio, porque sí, las escritoras mexicanas ahí estamos por todito el país.

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